“Noticias de indígenas y circulación de la información en las fronteras del sur de Chile colonial” se tituló la ponencia de la doctora Ximena Urbina, académica del Instituto de Historia de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.

05.09.2017

“Dimensión local de los conflictos imperiales entre España e Inglaterra en el periodo colonial: La Patagonia Occidental” se titula el proyecto Fondecyt Regular (2015-2017) de la doctora Ximena Urbina, académica del Instituto de Historia de la PUCV.

“El territorio objeto de análisis de mi estudio es la Patagonia chilena (occidental) en los siglos XVI, XVII y XVIII, que incluye todo el sistema de archipiélagos que comienzan desde la isla de Chiloé hasta los confines de la tierra”, informó la investigadora.

La profesora se focaliza especialmente en los siglos XVII y XVIII, y en cómo los conflictos entre España e Inglaterra, influyeron en este territorio. “El interés español en la Patagonia Occidental durante el período colonial, fue reactivo, producto de la amenaza real o imaginada de los holandeses e ingleses. Así, coyunturas, amenazas y temores hicieron mirar a la Patagonia”, precisó la doctora.

Un enfoque particular sobre este estudio se titula “Noticias de indígenas y circulación de la información en las fronteras del sur de Chile colonial”, que fue presentada por la profesora Ximena Urbina en la cuarta sesión del Grupo de Estudios “Circulación de la información, objetos y personas”, encuentro organizado por el Instituto de Historia.

En su exposición, la académica relató cuatro casos, para luego comentar las posibilidades de análisis del tema. El primero fue que la provincia de Chiloé, en el año 1609, luego de la rebelión mapuche-huilliche, se encontraba separada del resto del Reino, y su cabecera era Carelmapu (pueblo ubicado en la comuna chilena de Maullín, en la X Región de Los Lagos y a 85 km de Puerto Montt). Ese mismo año llegaron los jesuitas a Chiloé para establecer una misión evangelizadora e intentar contrarrestar la ofensiva mapuche, contribuyendo a mantener en paz esta tierra.

“Chiloé permaneció en paz ante la gran rebelión. Estando allí los jesuitas, un indígena que ellos denominaron Pedro Delco, llegó a la zona proveniente de las islas del sur, con el objetivo de realizar sus negocios con los españoles del lugar. Él hablaba veliche, la lengua mapuche de Chiloé, no en lengua chono, pero se le conoció como cacique de los chonos. Este indígena informó que, al sur de las islas de las Guaitecas, cercanas al golfo del Corcovado, había muchas otras ‘naciones’ de indios, que él llamaba huilles o indios del sur. Entonces los jesuitas se interesaron por estas nuevas comunidades o almas por convertir”, explicó la profesora.

Los españoles de Chiloé llegaron en 1567 y Pedro Delco ya les vendía ‘piezas’ (indígenas esclavizados) del sur, en ese tiempo. Delco fue el guía para la instalación de una capilla en una de las islas de las Guaitecas y en 1620 estuvo en la expedición de Juan García Tao, español de Chiloé.

Ciudad de los Césares

El segundo caso señalado por la profesora ocurrió en el lago Nahuelhuapi (hoy Patagonia argentina) el año 1666. En este lugar, aconteció una “maloca”, que era una táctica militar ofensiva española que consistía en el ataque rápido y sorpresivo de una nutrida partida de guerreros a caballo contra un grupo enemigo, con el objetivo de matar adversarios y saquear para hacerse con ganado, provisiones y prisioneros, sobre todo mujeres jóvenes y niños. En esta maloca “se capturaron 31 piezas, entre ellas una india, esposa de un cacique poya, quien estuvo cuatro años en Chiloé. El padre Nicolás Mascardi, célebre jesuita, rector del colegio de Castro, aprendió la lengua poya de esta indígena, y estando en Chacao, ella le señaló que al sur de su tierra vivían españoles en una isla y que además había oro. Otro indígena poya también informó que al sur había otra población con personas de cabellos rubios y ojos zarcos, dando cuenta que en ese lugar había españoles o inmigrantes de otras nacionalidades. El padre Mascardi al oír estas noticias hizo varias expediciones, entre 1666 y 1674, por mar y por tierra, con el objetivo de encontrar esa versión de la ciudad de los Césares”, indicó la doctora.

Presencia de barcos extranjeros

Un tercer caso relatado es el de la india Magdalena, natural de los Llanos de Osorno, zona comprendida entre río Bueno y río Maullín, la “frontera de arriba”. Esta indígena fue capturada en una maloca el año 1670, y cuando llevaba dos meses como esclava en un fuerte en Valdivia informó sobre la presencia de extranjeros no españoles en el sur. Ella contó que a su tierra, en los Llanos, un cacique llegó desde Chiloé a decir que había en este lugar doce barcos extranjeros, y que los librarían del cautiverio de los españoles, información que provocó preocupación de las autoridades españolas en el lugar”, comentó. Existía una interrogante si eran holandeses, pues habían atacado Chiloé en 1643.

Chono Cristóbal Talcapillán

En 1674, el gobernador de Chiloé, Francisco Gallardo, envió al sargento Jerónimo Diez de Mendoza, a recorrer el litoral del sur para averiguar sobre la presencia de la corona británica en ellas. En el viaje no se encontraron ingleses, pero el sargento apresó a algunos indígenas, entre ellos al chono Cristóbal Talcapillán, quien, trasladado al de Chacao, dijo que hacia el sur había dos fuertes-colonias de ingleses en parajes que denominó Callanac y Allauta.

La información de Talcapillán, quien luego declaró formalmente ante el gobernador de Chiloé, en Concepción, ante el gobernador de Chile y en el Callao ante el virrey del Perú, generó alarma general, enviándose nuevas expediciones para buscar las supuestas colonias extranjeras.

La académica Ximena Urbina concluyó que “esta coyuntura narrada y analizada, muestra cómo los hechos locales (un indio chono en Chiloé) son capaces de generar respuestas imperiales (reacción geopolítica del virrey ante enemigos ingleses en el confín del mundo español americano), y a la vez cómo la dimensión imperial (noticias recibidas en la corte de Madrid sobre el deseo de los ingleses de establecerse en el sur del virreinato del Perú) tienen un correlato local, que se manifiesta en la reacción del gobernador de Chiloé”.

La profesora agregó que “estos casos permiten individualizar a los indígenas de las fronteras del sur, ocultados por la historia y la historiografía. Ellos manejaban información de mucho valor para España y tenían un rol de ´mediadores culturales´, entre otros asuntos”.

Natalia Cabrera Vásquez
Instituto de Historia

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Categoría: Actualidad