Share this post

Este año la actividad se centró en los trabajos de los alumnos de pregrado de la unidad académica.

“La búsqueda de la Ciudad de los Césares: El Caso de Silvestre Antonio de Rojas” se tituló la ponencia de Henry Styles, alumno de tercer año de la Licenciatura en Historia con mención en Ciencia Política, en las Jornadas de Investigación del Instituto de Historia de la PUCV.

En los territorios australes del continente, surgió a principios del siglo XVI la creencia en una ciudad perdida, poseedora de fantásticas riquezas. En 1526 se tienen las primeras referencias de ella, a través de noticias proporcionadas por soldados españoles que llegaron al río de la Plata con la expedición de Sebastián Caboto, a las que se sumaron los rumores sobre una ciudad inca fundada por fugitivos de la expedición de Diego de Almagro. El naufragio de la expedición del obispo de Plasensia en 1540 a la altura del estrecho de Magallanes terminó por gestar el mito de la misteriosa ciudad. La llegada de algunos de los sobrevivientes a Chile, décadas después, confirmó para muchos españoles la idea de esta leyenda.

En 1707, llegó a la corte de Madrid un informe en el que se detalló el camino a seguir para llegar a la Ciudad de los Césares, acompañado de una breve descripción de la misma. Su autor, Silvestre Antonio de Rojas, declaró haber estado cautivo por muchos años entre los pehuenches, tiempo en el que habría encontrado la mítica ciudad. Aunque no tuvo mucha resonancia en esos años, el relato de Díaz de Rojas fue utilizado con frecuencia en las décadas siguientes para demostrar la existencia de la legendaria ciudad.

“Silvestre Antonio de Rojas era un criollo de Buenos Aires, que decía que fue secuestrado por los pehuenches durante el saqueo a esta ciudad y haber sido llevado por estos indígenas. Escribió el recorrido hacia la Ciudad de los Césares y lo mandó a la corte de Madrid, informe que fue rechazado”, informó el alumno.

Asimismo, agregó que con el tiempo la Ciudad de los Césares se fue desplazando hacia el sur del continente, porque era un lugar desconocido. “La Patagonia no había sido explorada y era el lugar ideal para que surgiera esta leyenda”, puntualizó.

Ollas Comunes

¿Cómo parar la olla en tiempo de crisis. La experiencia comunitaria de las ollas comunes en Santiago. Crisis de 1982” se denominó el estudio presentado por la alumna Dolca Mahuida.

“El diario Solidaridad de la Vicaría de la Solidaridad señalaba que las ollas comunes son soluciones sociales autogestionadas, impulsadas por  un grupo de pobladores ante la inseguridad alimenticia y la incapacidad del gobierno para ofrecer ayudas concretas. Estaban ligadas a la acción de Iglesia Católica en estos tiempos de hambre”, explicó la estudiante.

Las ollas comunes alimentaron a familias completas y se sostuvieron con el trabajo de los miembros de la población. “Ellos se encargaban de dar la porción precisa para que todos comieran. Se destaca la participación principalmente de la mujer pobladora, madre de familia, en la organización de estas ollas comunes”, mencionó.

“La crisis macroeconómica de la época golpeó fuertemente a los sectores populares. Mayoritariamente por la falta de empleo, que se sumó además al gasto social bajo por parte del Estado para garantizar el derecho a la alimentación. La crisis económica de 1982 afectó gravemente los niveles de desempleo en los sectores bajos, aunque el gobierno militar de la época buscó crear empleos. Ante esta situación de crisis, apareció el fenómeno social donde la comunidad se organizó junto a la participación de las parroquias locales para compartir los alimentos en las ollas comunes”, precisó.

La alumna agregó que “el sector privado pecó de excesivo optimismo anticipando el consumo mediante créditos y se produjo un sobreendeudamiento ante el alza del precio del dólar, aumentando las deudas a un nivel insostenible. El país se vio afectado por una caída del 14% del Producto Interno Bruto y se optó por estatizar la deuda, llegando a un 86% de participación estatal en la deuda para el año. Este shock afectó de manera directa a los salarios entre los años  81 y 89”.

Shakespeare

La alumna Francisca Romero presentó la exposición “La noche shakesperiana: cuna de las pasiones tanto en Romeo y Julieta como Hamlet”.

“¿Existe una relación entre la noche y el surgimiento de las pasiones en los personajes de las obras tanto de Romeo y Julieta como de Hamlet de William Shakespeare? Las obras estudiadas se caracterizan por poseer como escenario la noche, lugar donde surgen diversos tipos de pasiones, como son el amor melancólico y la locura en los personajes”, informó sobre su estudio la estudiante.

Otras Presentaciones

En el primer día de estas jornadas se efectuaron las siguientes presentaciones: “Héctor Herrera Cajas y el Mundo Medieval: la vigencia de las ideas” del ex alumno Leonardo Carrera Airola; “Prolijidad y exactitud, inteligencia y gusto: Las escuelas profesionales de niñas (1901-1920). Impacto educativo en la conformación de una nueva identidad social femenina” de los alumnos Felipe Ahumada y Nicole Reyes; “Proyecto Red de Docentes. Dónde están los gusanos” de los alumnos Sergio Bazaes y José Manuel Quinteros; “El poder popular en los discursos prodictatoriales. Contradicciones y consecuencias en la memoria política nacional (1973-2006) de Felipe Bermúdez y ¡Convertir la victoria en poder y el poder en construcción socialista: El aporte discursivo del movimiento de Acción Popular (MAPU) al gobierno de la Unidad Popular (1969-1973)”, de Camila Neves.

Esta actividad fue organizada por el doctor Paulo Donoso, académico del Instituto de Historia de la PUCV.

Natalia Cabrera Vásquez
Instituto de Historia

Instituto de Historia